“Totalmente diferente”
“Permanentemente busco información de concursos y simposios en internet, entonces terminé en la página del llamado hotel de hielo de Suecia, en la que tenían abierta una convocatoria; elaboré un proyecto e invité a un amigo escultor de Ecuador para que se sumara”, comienza contando para El Entre Ríos sobre cómo surgió la posibilidad.
Acostumbrado a crear mayormente sobre madera y algo en metal, “trabajar en hielo y nieve resultó algo totalmente diferente a lo que estaba acostumbrado, ya que aprendí que a su vez el hielo y la nieve son cosas distintas”.
“Ni bien llegué tuve que habituarme y asistir a un curso de introducción sobre uso de motosierras, además de participar en charlas que nos permitieron adquirir conocimientos sobre la diferencia entre la nieve vieja y nueva, por ejemplo, porque la última se puede utilizar como pegamento”, explicó.
“Espero nos abra puertas”
Este reto se sumó a otros, que anteriormente lo llevaron a países como Chile, Costa Rica, Rusia y Estados Unidos. “Es un aprendizaje que espero nos abra puertas a otros concursos similares en el mundo o en el sur de nuestro país, que muchas veces se organizan. La gran dificultad en estas cosas es el viaje, porque el resto siempre se puede resolver con alguna forma de financiación”, da a conocer a El Entre Ríos.
Detalló, respecto a la prueba, que “había que tallar quince habitaciones y la mayoría se hicieron en equipo, mientras que dos en forma individual. Éramos 28 artistas y había otra cuadrilla que se encargaba del armado del techo y las paredes con unos 20 integrantes más”, precisó y agregó que “también había 5 iluminadores, que hacen un gran trabajo al definir cómo y desde dónde se ilumina. Tenía compañeros españoles, un ecuatoriano, italianos y un noruego: en total, 80 personas”.
Mientras planea crear su propio canal en YouTube para compartir su arte con el mundo, invita a quienes lo deseen a conocer sus trabajos a través del Facebook Adrián Bois.