La reforma laboral impulsada por el Gobierno volvió a estar vigente tras el fallo judicial que levantó la cautelar, reactivando más de 80 artículos clave de la ley. El impacto es directo sobre condiciones de trabajo, salarios y despidos, en un esquema que apunta a flexibilizar el mercado laboral.
Cambios en salarios
Uno de los puntos centrales es la modificación en la forma de pago y composición del sueldo:
Los salarios deben pagarse a través de bancos, quedando afuera las billeteras virtuales.
Se incorpora el concepto de “salario dinámico”, que permite atar parte del ingreso al rendimiento o productividad.
Se mantiene la posibilidad de pagar en dinero (incluso en moneda extranjera), con límites para pagos en especie.
En la práctica, esto abre la puerta a mayor variabilidad en los ingresos según desempeño o acuerdos sectoriales.
Cambios en la jornada laboral
Se habilita la extensión de la jornada hasta 12 horas diarias, con acuerdo entre empleador y trabajador.
Se implementa el sistema de banco de horas, que permite compensar horas extra con descansos en lugar de pago adicional.
Esto implica más flexibilidad para las empresas en la organización del trabajo.
Cambios en indemnizaciones
Es uno de los puntos más sensibles:
Se redefine el cálculo: se toma solo el salario mensual habitual, excluyendo aguinaldo y vacaciones.
La indemnización pasa a ser la única compensación por despido sin causa.
Se habilitan sistemas alternativos, como fondos o seguros de cese laboral, que pueden reemplazar la indemnización tradicional.
Se crea un Fondo de Asistencia Laboral, financiado por aportes de empleadores para cubrir desvinculaciones.
El objetivo oficial es bajar la litigiosidad y previsibilidad de costos, aunque genera críticas por posible reducción de derechos.
Cambios en vacaciones
Se mantiene el período tradicional (octubre a abril).
Se habilita el fraccionamiento de vacaciones, en tramos de al menos 7 días.
Se permite acordar fechas fuera del período habitual entre empleador y trabajador.
Esto introduce mayor flexibilidad en el uso del descanso anual.
Otros cambios relevantes
Período de prueba más largo en nuevos empleos.
Nuevas reglas para contratación (temporarios, eventuales, etc.).
Digitalización obligatoria de registros laborales.
Qué significa en la práctica
La reforma apunta a reducir costos laborales y facilitar la contratación, pero cambia el equilibrio entre empresa y trabajador:
Más flexibilidad en horarios y contratación
Mayor variabilidad en ingresos
Indemnizaciones más acotadas o reemplazables
Por eso, el debate sigue abierto: para el Gobierno es una modernización del sistema; para sectores sindicales y opositores, implica una pérdida de protección laboral.

